domingo, 4 de abril de 2010

En México continúa la pérdida de autosuficiencia alimentaria: estudio de Oxfam y RedPar

  • Desde hace tres décadas se ha sometido al campo a “una devastación”, se advierte
  • Veinte empresas dominan la industria agropecuaria del país
  • Se ha reducido el presupuesto al campo y privilegiado a un pequeño grupo de productores

Susana González G.
Periódico La Jornada
Domingo 4 de abril de 2010, p. 18

Con las políticas neoliberales impulsadas hace casi tres décadas, el campo mexicano ha sido sometido a una “devastación” por el dominio de una veintena de empresas agroalimentarias trasnacionales que controlan todos los aspectos de la vida agropecuaria, pero también por las políticas oficiales seguidas particularmente en los dos últimos gobiernos, denuncia una investigación de la organización internacional Oxfam y la Red Nacional de Promotoras y Asesoras Rurales (RedPar).
El mercado agroalimentario de México –desde la comercialización y distribución de granos hasta la transformación industrial de productos agrícolas y la importación de alimentos– está en manos de Wal Mart, Kansas City, Cargill, Bimbo, Maseca, Bachoco, Pilgrim’s Pride, Tysson, Nestlé, Lala, Sigma, Monsanto, Archier Danield’s Midland, General Foods, Pepsico, Coca Cola, Grupo Vis, Grupo Modelo y Grupo Cuauhtémoc. Tan sólo en el caso del maíz, cuatro empresas controlar 66 por ciento de la oferta del grano, precisa el documento.
México perdió la autosuficiencia alimentaria que tenía en la posguerra, desde que en 1982 se impuso el neoliberalismo y postriormente en 1994 con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el cual provocó un desplome de hasta 70 por ciento en los precios de los productos locales agropecuarios.

Carencia de recursos

Frente a la concentración del mercado agropecuario, 76 por ciento de las más de 4 millones de unidades de producción rural son de “pequeños agricultores de autoconsumo o subsistencia, con baja producción y productividad”, otro 18 por ciento son considerados de transición, mientras que únicamente el 6 por ciento restante son de gran escala.
Sin embargo, RedPar y Oxfam subrayan que no sólo los grandes corporativos trasnacionales son responsables de la devastación agropecuaria del país.
“El segundo aspecto que afectó a los productores rurales lo constituyó la política oficial de los gobiernos neoliberales, pero en particular de las últimas dos gestiones, debido a que además de reducir los recursos al campo en relación con otras partidas, se practicó un subjercicio y se privilegió a un reducido grupo de productores en los recursos entregados efectivamente”, indica el estudio, realizado a propósito del impacto que la crisis económica dejó en las mujeres rurales en los dos últimos años.
Refiere que el Censo Agrícola, Ganadero y Forestal del año pasado precisa que sólo 4 por ciento de las unidades de producción con actividad agropecuaria y forestal cuentan con algún tipo de crédito o seguro.
Asimismo destaca que en los 15 años de existencia de Procampo, sólo 10 por ciento de los 2.4 millones de beneficiarios, es decir 240 mil personas, concentraron 57 por ciento de los recursos del programa, según Fundar. El restante 43 por ciento del presupuesto fue repartido entre los 2.1 millones de beneficiarios del programa, 90 por ciento del padrón.
En cuanto a las regiones, 80 por ciento de los recursos otorgados por Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (Aserca) se concentró en Sonora, Sinaloa y Tamaulipas.
Los pequeños y medianos productores han quedado a merced de los bajos precios y la carencia de recursos para sembrar, por lo que han orientando su producción hacia el autoconsumo o bien abandonan su tierra y la dan a sembrar para emigrar, advierten Oxfam y RedPar.
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