domingo, 1 de agosto de 2010

Los rostros de la huelga de hambre del SME

Autor: Contralínea
Contralínea
1 de Agosto, 2010

Sin precedentes, la huelga de hambre del SME. Única por su duración y por la cantidad de personas que la sostuvieron, la protesta “pacífica pero enérgica” que buscó recuperar el empleo de los 44 mil trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, logró –después de 90 días– instalar una “mesa de diálogo de alto nivel” con el gobierno federal. Cayetano Cabrera y Miguel Ibarra, los sindicalistas que más tiempo permanecieron sin comer. Siete huelguistas cuentan su historia.
Bajo unas improvisadas lonas plantadas en un costado de la plancha del Zócalo de la ciudad de México, sobrevivieron sin alimentos –y de manera escalonada– los 94 sindicalistas que desde el pasado 25 de abril decidieron defender con su vida su fuente de trabajo.
A merced del extremo temporal, de los ruidosos festejos del “FIFA Fan Fest” –que en tiempos del mundial de futbol comenzaban desde las seis de la mañana–, pero sobre todo, de la respuesta del gobierno mexicano, encabezado por Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, los huelguistas concluyeron su ayuno cuando Cayetano Cabrera y Miguel Ibarra cumplían 90 y 86 días, respectivamente, de no ingerir alimentos.
Éstas son las historias de los siete esmeítas –como se nombran a sí mismos– que permanecieron durante más tiempo en la “Huelga de hambre por la justicia social, la paz y el empleo digno” que, a decir de la enfermera Alicia Martínez –exempleada de Luz y Fuerza del Centro (LFC)–, “solamente pudo ser aguantada por un electricista: un electricista está bien alimentado; somos personas bien nacidas”.
Cayetano Cabrera, Miguel Ibarra, Miguel Pérez, Ricardo Pérez, Rafael Muñiz, Carolina Cortés y Natividad Dávila perdieron, juntos, alrededor de 150 kilos.
Cayetano Cabrera Esteva

La decadencia de un cuerpo conectado desde el día 78 de la huelga de hambre a una solución de suero es para los esmeítas símbolo de resistencia. Además de protegerlo del frío, la chamarra de mezclilla azul con el logotipo del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que acompañó al ingeniero Cayetano Cabrera Esteva los 90 días que permaneció sin probar bocado, disimuló su acabada figura.
Hijo del hombre que luchó al lado de Demetrio Vallejo en la huelga de los ferrocarrileros, la firmeza de su convicción contrasta con su debilitada figura: “Mentalmente, anímicamente estoy como una persona totalmente sana. Estoy como el primer día que llegué aquí (a la huelga de hambre): tengo las mismas ganas, las mismas fuerzas, la misma meta de continuar la lucha hasta las últimas consecuencias”.
Hablar del Instituto Politécnico Nacional (IPN) lo conmueve hasta el llanto. Cada vez que esto sucede, una amable disculpa es precedida por el sonar de los líquidos nasales, por la limpieza de las lágrimas concentradas sobre los pronunciados pómulos. A su costado derecho, sobre el catre, una torre de papeles empapados crecerá.
El ingeniero Cayetano Cabrera Esteva jamás imaginó ser catedrático en la escuela que lo forjó; mucho menos, que la mayor de sus dos hijas seguiría sus pasos: concluir los estudios de ingeniería eléctrica en el IPN.
Fascinado con sus dos empleos, el de profesor y el de electricista, a los que considera “una bendición”. Su gusto por la electricidad, “por los efectos que ésta produce”, surgió cuando estudiaba la secundaria en Ixtepec, Oaxaca, de donde es originario.
—Al terminar la secundaria le dije a mi papá: “Me voy a estudiar a la capital de Oaxaca, quiero ser ingeniero electricista”.
“‘Yo soy de la idea de que si voy a gastar en Oaxaca, mejor te vayas al Politécnico, una escuela de mucha fama y prestigio’, me contestó. Y sí, mi papá me pagó todos mis estudios; no lo defraudé.”
El primero de la familia en laborar en LFC, a la que ingresó hace cinco años, no tiene casa propia. Desde 1980 que se mudó a la ciudad de México, en compañía de su esposa –enfermera del Seguro Social–, renta un espacio en Coacalco, Estado de México. “Todavía estaba viendo lo de un trámite para que me dieran un préstamo en la empresa, para que yo me comprara un departamentito”.
Profundamente dolido con el gobierno calderonista por el empleo arrebatado, su nobleza le impide referirse impropiamente a Calderón Hinojosa: “El señor presidente”, a quien, “con todo respeto”, solicitó una audiencia. “Yo no soy rencoroso. Si nos contratan, lo que pasó, pasó. Fue una pesadilla y seguiremos adelante por nuestro México”.
Miguel Ángel Ibarra Jiménez

“No me gusta mi apariencia. Hace algunos días me deshice del espejo”, confiesa Miguel Ángel Ibarra Jiménez, luego de 76 días de no ingerir alimentos. Afligido, el mecánico electricista muestra el deterioro de su “carrocería”: las marcadas ojeras, el semblante pálido, la “voz hueca”.
Esa tarde, en compañía de su joven esposa y de sus dos pequeños, quienes viajaron desde Necaxa, Puebla, para estar con él, Miguel Ángel es canalizado con suero mixto. Tendido sobre un catre y conectado por el brazo derecho a la solución de glucosa, sodio y vitamina, la mascarilla de oxígeno al lado, reconoce sentirse deprimido: “Es un gran impacto verme así: nunca me habían puesto suero”.
Con 25 kilos menos, se aferra a su imagen de antaño, cuando capitaneaba el equipo de futbol de la empresa en la que laboró durante 14 años. “Enséñale la foto”, insiste a su esposa, quien lo describe como una persona alegre y bromista. De pie, sin camisa, orgulloso de los rellenos bíceps, la figura en la pantalla del celular muestra los 105 kilos que lo caracterizaban.
Al fondo de la improvisada habitación, la niña de seis años, ajena a la problemática familiar, adorna con sus trazos las páginas del periódico. El niño, en cambio, se sumerge en su padre. Callado, casi invisible, trata de comprender lo que ahí sucede. Apenas tiene 12 años. “Lo extraña mucho, a veces en la casa se pone a llorar”, susurra la madre del menor; no desea angustiar a su esposo.
El 8 de agosto, cuando José Ángel se graduó de la primaria, su padre no pudo acompañarlo. “Le expliqué que tenía que estar aquí (en la huelga de hambre) porque necesito el trabajo para ellos. Él lo entiende: me mandó un mensaje diciendo que le echara ganas”, expone, sereno, Miguel Ángel.
Motivado por el apoyo de su familia, la fortaleza de su compañero Cayetano –quien permaneció sin ingerir alimentos cuatro días más que él–, el orgullo de pertenecer a una familia de electricistas en resistencia y la responsabilidad de representar a Necaxa, el “pueblo de electricistas” del que es originario, Miguel Ángel sorteó los estragos del prolongado ayuno.
A los 19 días de haber iniciado la huelga, en la que descubrió que le crecía el bigote, tuvo que ser trasladado al hospital debido a una reacción alérgica al medicamento. “Dios es grande”, pronunció el día 72 cuando su cuerpo, por primera vez, aceptó el antibiótico suministrado para contrarrestar los síntomas de la gripe. El 24 de julio, sin embargo, sufrió un síncope cardiaco: un desmayo producido por las constantes alteraciones cardiacas. Finalmente, el 23 de julio, a 86 días de iniciada su protesta, se retiró de la huelga de hambre.

Miguel Ángel Pérez López

Miguel Ángel Pérez López tuvo que deshacerse de cuatro de sus seis hijos (como les llama a sus mascotas caninas), consecuencia de la crisis económica y de la huelga de hambre que siguieron al decreto de extinción de LFC, compañía a la que dedicó 22 años de arriesgado trabajo: la herencia de su padre jubilado.
Bajo los guantes que lo protegen del intenso frío, las marcas en ambas muñecas le recuerdan el accidente de trabajo que lo incapacitara por más de seis meses: la explosión de un transformador. Integrante del Departamento de Cables Subterráneos, su labor consistía en reparar equipo de hasta 23 mil voltios.
Antes “apolítico”, decidió participar en la lucha del SME luego de reflexionar lo mucho que éste le dio. “A partir del 10 de octubre me puse la playera del Sindicato y lo valoré mucho. Pensé en todo lo que me ha dado: casa, vestido y sustento; quise aportarle algo. Me apunté en el listado y fue un orgullo ser de los elegidos para estar en esta huelga de hambre”.
Tal decisión dividió a la familia. Su hermano, sindicalista durante 27 años –“él sí llevaba el escudo grabado en la piel”–, y quien estaba a tan sólo un mes de jubilarse, optó por la liquidación. “No se qué le pasó, qué lo hizo desistir de la lucha”, intenta comprender Miguel Ángel.
Durante los 76 días que permaneció en huelga de hambre, los dos hijos que conservó, dos pastores belga malinois, de cinco y 12 años, estuvieron, por vez primera, separados de él. El primer mes fue el más difícil: “Comían poco, lo necesario para sobrevivir. Yo, bien loco, les hablaba por teléfono y les decía a mis papás que les pusieran el auricular en el oído a ver qué hacían, y yo les hablaba”.
Mig y Balder, registrados ante la Federación Canofila Mexicana con el apellido Pérez, son el orgullo de Miguel Ángel, quien a sus 50 años prefiere el mundo canino antes que el matrimonio o las fiestas sociales. Su pasión por entrenar perros a nivel competitivo comenzó hace unos 20 años cuando, en compañía de su padre, veía las películas de Rin Tin Tin, la historia de cinco cachorros adiestrados por un soldado estadunidense.
Desde entonces, además de llevar a sus perros a competencias caninas nacionales e internacionales, Miguel Ángel colecciona figuras de perros de todos tamaños y materiales. La cara de uno de éstos, grabada en la almohada que lo acompañó durante su estancia en el campamento esmeíta, es uno de los aproximadamente 1 mi 200 que conforman la lista.
Seguro de recuperar su trabajo y su salud, Miguel Ángel planea el futuro con sus perros: llevar a Mig y Balder –macho y hembra, respectivamente– a un retiro para perros en un rancho de Veracruz; hacer un criadero de perros Gran Danés, la raza que lo vuelve loco.
Ricardo Pérez Flores

Empecinado en predicar con el ejemplo, Ricardo Pérez Flores permaneció sin ingerir alimentos 74 días. Hombre de excesos –como él mismo se define– se privó también del cigarro, las cervezas domingueras y los paseos con su novia.
“Uno de los más políticos”, a decir de algunos de sus compañeros. Mientras estudiaba en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), participó en movimientos estudiantiles en defensa de la gratuidad de la educación, como el encabezado por el Consejo General de Huelga en 1999.
Egresado de la carrera de planificación para el desarrollo agropecuario de esta Universidad e integrante de La Rebel, una de las barras de Los Pumas –el equipo de futbol soccer de la UNAM– reconoce que durante mucho tiempo su máximo orgullo fue ser universitario; ahora es ser esmeíta: “Todo lo que soy como persona se lo debo a la UNAM y todo lo que tengo como persona se lo debo al Sindicato”.
Ricardo Pérez acepta ser un “militante duro”. Se queja de las esposas e hijos que van a llorarles a sus parientes para que abandonen la huelga de hambre. En su caso, su madre y su hermana, además de las amistades que cultivó en la Universidad, respetaron su decisión.
Sus últimos 20 días de huelga, aunque en soledad, él también lloró: “Enfrente de los compañeros hay que demostrar firmeza, valor y disposición a la lucha; para chillar está la familia y la casa”, dice. La coraza fue quebrantada por las condiciones extremas en que sobrevivió al prolongado ayuno: conviviendo con personas que antes no conocía, encerrado y hacinado en el rincón de una carpa que apenas lo protegía del cambiante clima.
Ricardo Pérez trabajó desde los ocho años con sus tíos comerciantes. Hijo de un sindicalista jubilado, ingresó a LFC a los 19 años como operador de una grúa. Disciplinado, comprometido y apasionado con su trabajo, manifiesta el coraje que siente hacia los medios de comunicación que los tacharon de desobligados, caros, ineficientes y corruptos. “Un trabajador sin principios no defiende su trabajo como lo estoy defendiendo yo”, les responde.
—Normalmente me levantaba a las cinco de la mañana para llegar temprano al trabajo; nunca me gustó faltar ni llegar tarde. Yo era una persona dispuesta a quedarse a trabajar una o dos horas más sin cobrar absolutamente nada. El chiste era, como decíamos acá, sacar la chamba.
Lector de teoría política y de noticias, además, buen cocinero. A sus 34 años, esta huelga de hambre le sirvió también para pensar: valorar unas cosas y devaluar otras. Aquí descubrió que, muchas veces, comía por ansiedad –pesaba 105 kilos–. “Yo te lo digo honestamente: a mí ya no me va a preocupar, nunca más en la vida, pensar qué voy a comer mañana”.

Rafael Muñiz Trejo

La mirada serena y profunda del joven se asemeja a la del tigre blanco que lo acompaña: el obsequio de una buena amiga. “Con todo mi cariño para mi hermanito Rafa que está en resistencia con huelga de hambre. Eres mi héroe”, se lee en una notita atesorada en la panza del peluche que abarca la mitad del catre.
Rafael Muñiz Trejo, tercera generación de electricistas, dedicó 13 años de su vida a su trabajo en LFC. A los 16 años, gustoso, aceptó el empleo que, entonces, combinó con sus estudios de bachillerato. Al morir su padre, dos años después, trabajar fue su prioridad: abandonó la escuela y se dedicó a mantener a su mamá y a dos hermanos menores, con quienes aún vive.
Desde muy pequeño, cuenta Rafael, lo sorprendían la seriedad y la fraternidad características de las asambleas del Sindicato a las que acompañaba a su padre. A sus 29 años, el técnico electromecánico no deja de sorprenderse. Durante los 74 días que permaneció en la huelga de hambre, aprendió de otros movimientos sociales que le ayudaron a “abrir más los ojos”.
—Aquí han llegado las lágrimas de todos, no nada más nuestros problemas. Han llegado, por ejemplo, los compañeros de Atenco, de Pasta de Conchos, los de ABC (la guardería). Escuchas sus problemas, escuchas lo que ha hecho este gobierno con ellos… Creo que es demasiado.
Cansado de que, a pesar de sus habilidades para armar potentes computadoras, lo botaran cada vez que intentaba conseguir un empleo –al igual que otros trabajadores fue boletinado por pertenecer a LFC–, quiso aportar “más que un granito de arena” a la lucha del SME; arriesgó su vida en esta huelga de hambre.

Carolina Cortés Camarillo

Contrario a la idea generalizada de que el SME es predominantemente masculino, Carolina Cortés Camarillo asegura, orgullosa, que el 51 por ciento en esta resistencia es mujer: “aparte de nosotras las trabajadoras, están las esposas, las madres, las hermanas, las hijas de cada uno”.
Honrada de luchar por la compañía de la que vivió 31 años, los mismos que tiene de haber nacido, decidió privarse de alimentos durante 71 días en defensa de los trabajadores electricistas que, al igual que ella y algunos de sus parientes, resultaron afectados; además, en resguardo de los intereses de los jubilados, entre ellos, su padre.
—Estoy aquí por mi padre y por todos los jubilados, por todos los compañeros; porque creo que todos tenemos derecho a una vida digna; los mayores, a una vejez tranquila. Ellos ya cumplieron, trabajaron 30 años y ahora les toca disfrutar.
Sus planes de independizarse de la morada familiar se frustraron luego del decreto de extinción de la compañía en la que laboró casi la mitad de su vida. Concluidos los estudios de bachillerato, a la edad de 16 años, prefirió trabajar que ingresar a la universidad.
Cada mañana, luego de levantarse del torcido catre que al pasar los días se volvió más incómodo, Carolina agradecía a dios, a la virgen María y a San Judas Tadeo “por un día más de vida, por dejarme ver la luz, por dejarme respirar”. Un rosario que cuelga de su cuello y una pulsera del “patrón de las causas difíciles” que porta en el brazo derecho, los símbolos de su fe.
La mayor y la única soltera de tres hermanos, habla de Lucas, el perro que la espera en casa. También, de su gran pasión por el baile, la salsa, en particular. “Por ahora ni ganas tengo, pero ya llegará el momento de festejar, bailar y divertirnos”, dice, convencida.

Natividad Dávila Martínez

A pesar de tener sólo tres años de antigüedad en LFC, los 25 años que tiene de vida, Natividad Dávila Martínez comió y vistió de ésta. Su bisabuelo portó la credencial número 8 del Sindicato, “de ahí siguió mi abuelo y luego mi mamá, quien tiene 19 años jubilada”.
La más pequeña de estos siete huelguitas no conoce otro padre que el SME. Su madre, quien con el ejemplo le enseñó a luchar –sola sacó adelante a sus tres hijos–, no pudo contradecirla cuando supo de su decisión de incorporarse a la huelga de hambre, en la que Natividad dejó parte de su vida: “Yo sé, estoy consciente de que cada día de huelga representa un día menos de vida para mí”.
Además de los 18 kilos perdidos durante la huelga en la que permaneció 71 días, la joven se desprendió también de algunos bienes materiales para sostener la economía familiar y mantenerse en la lucha. El dinero de la pensión de su madre no bastó.
—Claro que sientes dolor al deshacerte de las cosas porque trabajaste para tenerlas. Pero, en fin, dicen que los bienes son para remediar los males. Ahorita, mañana, pasado, no sé cuándo vamos a ganar y vamos a regresar a nuestro trabajo. Ya habrá tiempo para tener nuestras cosas nuevamente.
De liquidarse ni hablar. “Yo quiero trabajar, no quiero dinero, a mí eso no me sirve. Yo quiero una estabilidad, una vida digna”, pronuncia, tajante.
Recostada en su catre y apoyada en una suave almohada beige, Natividad responde con voz tenue, sabe que el delineado permanente en los ojos disimula, aunque sea un poco, el desgaste de un rostro sin sonrisa: “La sonrisa se me borró”, asegura.
“Feliz y tranquila, así era mi vida antes del 10 de octubre”, responde sin pensarlo. Estar en su casa, trabajar, ir al cine con su novio, estudiar para ser estilista, a eso de dedicaba.
Fuente: CONTRALÍNEA 193 - 01 DE AGOSTO DE 2010
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sábado, 31 de julio de 2010

Acosa la CFE a las empresas del Estado de Hidalgo

  • Cobros Excesivos y Malos tratos a los usuarios es la principal queja
  • CFE acosa a empresarios y ahuyenta a inversionistas
  • El personal amenaza con cortes de luz e impone condiciones absurdas

Joel Sánchez Rodríguez
31 de jul, 2010

Pachuca de Soto, Hgo.- Ante la indiferencia de la delegación Hidalgo de la Procuraduría Federal del Consumidor y sin una oficina en la cual se puedan presentar quejas o iniciar procesos administrativos, los usuarios del servicio de energía eléctrica, pero de manera especial los empresarios, sufren los abusos por parte del personal de la Comisión Federal de Electricidad, los excesos en el cobro por el consumo de luz y ahora también el acoso y maltrato de los trabajadores de la paraestatal.
Innumerables son los casos en los que el personal de CFE, en vez de servirle al cliente lo hace sujeto de abusos, pero en las últimas semanas el acoso a los empresarios llega al extremo de que las cuadrillas de electricistas se presentan a las instalaciones de alguna empresa, en horas y días inhábiles, afirman que llevan una orden para cortar el servicio y sin presentar identificación oficial alguna, exigen que se presenten los comprobantes por el pago de energía o de lo contrario procederán en ese momento a retirar los medidores.
El asunto no queda ahí, porque la forma de proceder del personal de CFE y el horario en que realizan las visitas, hace pensar que actúan de manera clandestina, incluso con fines de extorsión, más cuando en los últimos días, a las quejas se suma la de que una supuesta trabajadora, que se identifica con el nombre de Liliana Romero, llama vía telefónica a las empresas, para advertir que los trabajadores acudirán a “tomar la lectura por el consumo” el día primero de cada mes y si por algún motivo la empresa está cerrada, por ser día u horario inhábil, el cobro lo harán haciendo un “estimado” o cálculo mental y si cobran de más, “será problema del cliente”.
Lo peor está en que no existe una oficina en Hidalgo, a la cual pueda acudir el consumidor para interponer una queja, exigir una aclaración por el monto del cobro que en los últimos meses se ha triplicado en la mayoría de los casos o protestar por las constantes fallas en el suministro de energía eléctrica, los apagones y los consecuentes daños que estos generan a diversos aparatos, desde electrodomésticos hasta maquinaria industrial, sin que nadie responda por las pérdidas señaladas.
Ejemplo de ello son las demandas que por la vía penal, interpusieron ocho empresas hidalguenses en contra de la Comisión Federal de Electricidad y/o quien resulte responsable, por las pérdidas millonarias que les han causado los constantes apagones ocasionados por CFE, los cuales inhiben la llegada de nuevos inversionistas, como lo reveló hace unos días el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), Eleazar García Sánchez.
El dirigente empresarial comentó que suman más de 100 millones de pesos las pérdidas sufridas por las empresas afiliadas a la COPARMEX, por la ineficiencia de la paraestatal que ofrece el servicio desde octubre del 2009, por lo que algunos empresarios de Tizayuca, Zimapán, Tula y Ciudad Sahagún, decidieron proceder legalmente para ver quien responderá por los daños.
Pese a todo ello, el personal de la CFE ahora también maltrata a los usuarios y acosa a los empresarios de Pachuca, sin que la Procuraduría Federal del Consumidor cuya titular en Hidalgo es Leslie del Villar Sosa, haga algo por frenar los abusos, como si se hacia en el caso de la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro, que mantenía de manera permanente una representación en PROFECO para resolver las quejas.
Lamentablemente –dijeron los quejosos- las cosas parece que empeorarán en cuanto CFE opere al 100 por ciento, porque están instalando cajeros automáticos para recibir los pagos y no habrá oportunidad de aclaraciones, por lo que la política de la empresa de “paga o le suspendemos el servicio” tiende a agravarse.
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Audio. Foro Minero en Cananea, Sonora 30 jul

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Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora



Sindicato de Telefonistas



Sección 271, Lazaro Cardenas



Partido Obrero Socialista

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Queja por interrupción del servicio eléctrico

El Correo Ilustrado
La Jornada
31 de julio, 2010

Queremos hacer de su conocimiento que los vecinos de la delegación Cuajimalpa, colonia Cuajimalpa, calle de Castillo de Ledón, sufrimos la falta del suministro eléctrico desde el martes 27 de julio, sin ninguna solución. Desde el miércoles 28 distintas cuadrillas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de manera separada visitaron el lugar mencionado sin logar restablecer el suministro eléctrico. Además el 29 de julio, entre la una y las tres de la madrugada, algunos vecinos fueron testigos del robo que ejecutó una cuadrilla de la CFE de los cables que distribuyen la energía eléctrica en cada domicilio. Durante el resto del día todos los vecinos realizamos llamadas y saturamos las líneas para reportar el incidente, sin obtener respuesta satisfactoria. Por lo eso a las 21 horas del jueves 29 de julio y hasta la una de la mañana del 30 julio cerca de 80 vecinos decidimos cerrar la carretera federal México-Toluca. Sin embargo, nunca se presentó ninguna autoridad correspondiente de CFE, y en su lugar llegaron aproximadamente 15 policías del GDF. Cerca de la 1:30 de la madrugada arribaron dos camionetas de CFE argumentado no tener el material suficiente para arreglar el problema. Ante este hecho denunciamos la ineptitud e ineficiencia de la CFE para restablecer el servicio eléctrico y exhortamos a las autoridades delegacionales, gubernamentales y federales a resolver el conflicto de manera inmediata.

Atentamente.

Marco Antonio Ortega Martínez, Mauro Segura Romero y Adán Joseph Lagunas Hernández, vecinos de Castillo de Ledón
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Video. Cayetano Cabrera manda un mensaje a los Medios de Comunicación

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Video. Miguel Ibarra, Huelguista de Hambre del SME en Conferencia

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viernes, 30 de julio de 2010

Audio. Martín Esparza, Srio. Gral. del SME expone los acuerdos del Pacto Minero-Electricista

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Audio. ONG's No Alineadas de Sonora en el Foro Minero en Cananea 30jul

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Audio. Frente Mujeres en el Foro Minero en Cananea 30 jul

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Audio. Martín Esparza, Srio. Gral. del SME en el Foro Minero en Cananea 30 jul

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Audio. Noroña en el Foro Minero en Cananea 30jul

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Audio. Manifiesto Inicial del Foro Minero en Cananea, Sonora 30jul

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Video. CFE, 85 mil volts Un Peligro Mortal

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Fuente: Fraternidad de Jubilados, Los Rudos

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Denuncian en Edomex servicio deficiente de CFE

De acuerdo a los residentes de la colonia Santa Clara en Ecatepec, personal contratado con la compañía generó una sobrecarga de luz eléctrica en la calle 5 de febrero, afectando la gran mayoría de aparatos electrodomésticos de las viviendas

Emmanuel Suberza
El Universal
30 de julio de 2010

Habitantes del pueblo de Santa Clara impidieron que contratistas de la Comisión Nacional de Electricidad (CFE) realizaran el cambio de cables y postes en la calle 5 de febrero por segundo día consecutivo, luego de que los trabajadores provocaran una sobrecarga eléctrica que hizo explotar el transformador de la avenida, afectando a los habitantes del pueblo mexiquense.
"Desde el pasado 28 de junio, un grupo de trabajadores contratados por la CFE comenzaron a cambiar los cables sin razón alguna y sin los conocimientos necesarios para hacerlo, causando un corto circuito por malas conexiones, los cuales 'tronaron' el transformador de la calle, provocando una descarga que descompuso los aparatos electrodomésticos de nuestras viviendas", manifestó Ana Bertha Chores Martínez.
Sin embargo, alrededor de las 10 de la mañana del 29 de junio los vecinos afectados salieron con rumbo a las antiguas oficinas de la empresas Luz y Fuerza del Centro, ubicada en la misma calle, a impedir que los trabajadores pudieran continuar con los trabajos de renovación de cables hasta que la Compañía se haga responsable de los daños causados.
"Nosotros tenemos una imprenta, y debido a la falta de luz hemos perdido alrededor de siete mil pesos, además, hay varias computadoras descompuestas, más los trabajadores sólo resolvieron en traer a un técnico que revise los aparatos hasta el próximo lunes, pero asegurando que no se harán responsables de las pérdidas económicas que hemos tenido", señaló Ana Bertha.
"Queremos dejar claro que ninguno de los vecinos se opone a las reparaciones que se tienen que hacer por parte de dicha compañía, incluso, les propusimos que realizaran cualquier obra durante el fin de semana, pero ellos se niegan, argumentando que quién les va a pagar los días perdidos", puntualizó Chores Martínez.

Cobran 15 mil pesos por consumo de luz

El pasado lunes 26 de junio, alrededor de 200 vecinos de la colonia viveros Tulpetlac, ubicada en el municipio de Ecatepec, denunciaron el incremento "irregular y excesivo" del servicio de luz la CFE durante el último bimestre facturado, haciéndose acreedores a cobros de hasta 15 mil pesos por el suministro de luz eléctrica.
De acuerdo con datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en los últimos cinco meses del año aumentaron un 30 por ciento las quejas por cobros indebidos de energía eléctrica por la Comisión Federal de Electricidad, la cual ha enfrentado 66 Procedimientos por Infracciones a la Ley (PIL).
Fuente

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Denuncian cobros excesivos de CFE en Ecatepec

Habitantes de la colonia viveros Tulpetlac manifestaron que llegarán hasta las últimas consecuencias si la Comisión Federal de Electricidad no modifica sus últimos recibos de pago, los cuales, presentan facturaciones con pagos excesivos

Emmanuel Suberza
El Universal
Lunes 26 de julio de 2010

Alrededor de 200 vecinos de la colonia viveros Tulpetlac, ubicada en el municipio de Ecatepec, denunciaron el incremento "irregular y excesivo" del servicio de luz eléctrica por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) durante el último bimestre facturado por la empresa, ya que algunos de ellos, pasaron de pagar 250 pesos a tener que liquidar saldos hasta por 15 mil pesos por el suministro de luz eléctrica.
"Esto es un abuso. Mi recibo anterior fue de 945 pesos y ahora tengo que pagar casi trece mil; la verdad no entiendo porque me están cobrando esa cantidad, si ni siquiera han venido a revisar los medidores y nos facturan con porcentajes estimados", manifestó Rosa Zamudio, habitante de la colonia.
Sin embargo, las irregularidades en el suministro de este servicio ya habían iniciado para algunos habitantes de la colonia. Graciela Luque, vecina de la calle Ciprés, ha padecido excesivos cobros de luz desde hace más de un año, pese a presentar una queja de mal funcionamiento de su medidor, la cual fue corroborada por trabajadores de la CFE.
"Esta denuncia fue interpuesta a Luz y Fuerza del Centro, sin embargo, debido a su extinción se presentó nuevamente a CFE, siendo ignorada por la compañía hasta el día de hoy, pero mientras ¿qué tenemos que hacer para que nos cobren el servicio de luz de una manera justa?", manifestó.
"Presentamos nuestra denuncia en las oficinas de la CFE ubicadas en Center Plaza, en donde nos dijeron que el día de hoy tendrían una reunión con una comitiva integrada por los vecinos de la colonia, a fin de arreglar este problema", manifestó Adán Alvarado, quien recibió un recibo por 9 mil 821 pesos, mientras unos meses antes, pagaba 100 pesos por el suministro de energía eléctrica.

Aumentan las quejas por cobros indebidos de la CFE

De acuerdo con datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en los últimos cinco meses del año aumentaron un 30 por ciento las quejas por cobros indebidos de energía eléctrica por la Comisión Federal de Electricidad, la cual ha enfrentado 66 Procedimientos por Infracciones a la Ley (PIL).
El tiempo de conciliación entre la CFE y los usuarios ante la Profeco es de un máximo de 90 días, en donde la compañía, de ser necesario, tiene incluso que resarcir el daño económico a los usuarios, en caso de que se compruebe el cobro injustificado.
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Sonora: El que quiera Electricidad ¡Que la pague!

Aqules Córdova Morán
Radio Expresión
30/Julio/2010

En el poblado de Puerto Libertad, municipio de Pitiquito, en la costa de Sonora, se halla instalada, desde hace 30 años, una planta termoeléctrica que genera energía para una parte considerable del Estado, aunque, como siempre y en todas partes, los más beneficiados sean los dueños de los grandes negocios, de las industrias agropecuarias y de transformación que elaboran productos para el consumo interno y para el mercado internacional.
Y todos sabemos, también, que para este tipo de consumidores, la energía eléctrica es, más que una necesidad vital, un insumo básico en la elaboración de sus productos y, por tanto, fuente de ganancia que incrementa directamente su fortuna, a pesar de lo cual, siempre exigen y obtienen “tarifas preferenciales” en el consumo del fluido, para elevar, según ellos, su competitividad en el mercado mundial.
Pues bien, para que todos los sonorenses (sean humildes trabajadores con sus familias o empresarios de cualquier tamaño) puedan disponer de la energía que necesitan y demandan, los habitantes de Puerto Libertad han soportado estoicamente, durante 30 años, todos los inconvenientes derivados del funcionamiento de una industria sucia y nada interesada en la conservación del medio ambiente. Destacan entre estos inconvenientes: el súbito incremento del número de bares, cantinas y “centros nocturnos”, que fatalmente siguen, como las moscas a la miel, a cualquier desarrollo económico, permanente o temporal, que les garantice una clientela segura cada fin de semana o de quincena; los problemas, antes desconocidos, de un intenso tráfico vehicular en ciertos días y horas, que destroza calles, brechas y carreteras y obstaculiza el desplazamiento de la gente del lugar; el arribo de varias decenas de empleados con altos niveles salariales para quienes se construyeron viviendas vistosas, con buenos servicios médicos y educativos, con jardines y áreas verdes, con espacios deportivos, etc., para uso exclusivo de los empleados “de confianza”. El contraste con la suciedad y el abandono en que vive la mayoría de la población de Puerto Libertad ha despertado en ella, con toda razón, la inconformidad y la protesta consiguiente.
Pero el costo mayor y más doloroso es el de la contaminación ambiental. Casas, calles, vegetación y animales tienen que vivir, un día sí y otro también, en medio de una lluvia negra de hollín (o algo semejante) que lo impregna y lo ensucia todo, en primer lugar, desde luego, el aire que respira la gente. Y este aire recibe, además, los vapores y gases que expele en grandes cantidades la termoeléctrica, cuya naturaleza, aunque no se conozca bien, no es, obviamente, lo que necesitan respirar los habitantes de Puerto Libertad. Una estadística espontánea llevada por los ciudadanos más despiertos y críticos apunta que, como consecuencia de esta contaminación, se ha incrementado notablemente la incidencia de enfermedades respiratorias y de varios tipos de cáncer que, según los mismos testigos, eran desconocidos hasta antes de la instalación de la termoeléctrica. La preocupación y la inconformidad contra todo este estado de cosas vienen de tiempo atrás: en múltiples ocasiones, por distintas vías y ante todo tipo de autoridades, los afectados han hecho llegar su denuncia y su queja pidiendo soluciones, pero, obviamente, sin ningún resultado.
Sin embargo, en los últimos dos años se ha venido a sumar a esta situación, ya de por sí explosiva, un nuevo y más agudo ingrediente. Como consecuencia de la crisis económica mundial (que los mexicanos hemos sufrido más que otros países mejor gobernados) de la que apenas andamos queriendo levantarnos, y del virtual sellado militar de la frontera norteamericana, muchos jefes de familia de Puerto Libertad perdieron su empleo y cayeron en una insolvencia económica que le ha impedido pagar la luz por casi dos años, es decir, casi los mismos que ha durado la crisis. Y la tragedia familiar que esto representa se ha visto agudizada por la intransigencia irracional de la CFE que, como el judío Shylock de “El Mercader de Venecia” de Shakespeare, exige su “libra de carne del corazón” de sus deudores, sin escuchar ningún tipo de razones. “Si no pagan hasta el último centavo- les dice- vamos a cortar el servicio. ¡Y háganle como quieran!”
La gente de Puerto Libertad siente esta insensibilidad brutal como una gran injusticia; ve la conducta de la CFE y de los gobiernos estatal y federal como una actitud leonina que olvida que la termoeléctrica está en terrenos que fueron de la comunidad; que es ésta la que ha sufrido las consecuencias de una industria mal planeada y peor operada y que, a cambio, no han siquiera arreglado las calles que destruyen sus vehículos. Han decidido, por eso, unirse con el antorchismo sonorense para reclamar un trato más justo y equilibrado: piden que se les condone totalmente el adeudo acumulado que, dado su monto, sólo podrían cubrir si dejan sin comer a sus familias; que se les fije una “tasa preferencial” como se hace con los empresarios, pues tienen tanto o mejor derecho que ellos para merecerlo; finalmente, que, previo estudio del caso, se tomen las medidas necesarias contra la contaminación ambiental. Como era de esperarse, nadie les ha hecho el menor caso, a pesar de su largo peregrinar por las lujosas oficinas de los funcionarios relacionadas con el problema. El único resultado visible ha sido la intensificación de los intentos por cortarles el servicio, en una clara maniobra para intimidarlos y desanimarlos. Al momento de escribir esto, llevan 9 días en plantón frente a las oficinas del gobernador de Sonora intentando hacerse oír por él y por la opinión pública del Estado sin resultado alguno. Allí seguirán el tiempo que sea necesario. Sus compañeros antorchistas, por este medio, les envían un saludo fraterno y les brindan, desde todos los rincones del país, un apoyo solidario que pronto se verá concretado en acciones.

*Secretario General del Movimiento Antorchista Nacional
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